Pesquisar este blog

Mostrando postagens com marcador CHAVISMO. Mostrar todas as postagens
Mostrando postagens com marcador CHAVISMO. Mostrar todas as postagens

quarta-feira, 9 de dezembro de 2015

ÀS RUAS!


Amigos, é hora de fazer valer o peso da nossa voz saindo às ruas no próximo domingo 13 de Dezembro! 

A decisão liminar do Ministro Fachin, do Supremo Tribunal Federal, ergue-se contra a tripartição e a independência dos Poderes Públicos, ao suspender os trabalhos da Comissão Especial para o Impeachment da Presidenta Dilma. Instala-se, no Brasil, a insegurança jurídica, em face de um processo que é, por essência, político. O estatuto do Impeachment, reconhecido pela nossa legislação, tem sido simplesmente desconhecido pelo senhor Fachin. 

Tudo deixa ver que a decisão acompanha a insatisfação do PT e do PC do B com o resultado da estruturação da mencionada Comissão Especial, que não foi organizada pela Câmara dos Deputados dentro das expectativas dos "donos do poder". Não bastasse a tentativa fascista-leninista de obstaculizar os trabalhos da Câmara, no dia de ontem, mediante a ação violenta de deputados do PT que destruíram urnas no plenário da Câmara, o senhor Fachin tenta fazer valer o vale-tudo com a sua incompreensível decisão liminar. 

Ora, o processo de Impeachment é eminentemente político e é deflagrado quando, perante o Legislativo que representa a voz do povo (a Câmara dos Deputados), o governo perdeu credibilidade e são claros as sinais de crimes perpetrados pelo Executivo no exercício da sua função. 

Vamos externar a nossa insatisfação contra a tentativa do PT de aparelhar o Judiciário brasileiro e contra a errada decisão do Ministro Fachin de desconhecer os procedimentos legais seguidos pela Câmara dos Deputados, ao organizar a Comissão Especial para o Impeachment de Dilma Rousseff. O Brasil não é a Venezuela chavista! Os nossos vizinhos venezuelanos, nas eleições legislativas de domingo passado, deram, aliás, um passo importante na reconquista da sua dignidade maltratada brutalmente pelo Executivo hipertrofiado. 

Não vamos permitir que a petralhada passe por cima das nossas instituições! Senhor Ministro Fachin, o legislativo brasileiro não precisa ser tutelado na ação legítima de instaurar um processo de Impeachment previsto em lei. Deixe o povo agir democraticamente! Os tempos do arbítrio passaram. Estamos numa democracia!

terça-feira, 4 de março de 2014

DERECHOS HUMANOS PETRALLAS Y OTRAS ABERRACIONES TOTALITARIAS

No sé si es el calor infame de este fin interminable del verano brasileño, pero están pasando cosas que no entiendo. Y, por no entenderlas, tal vez valga la pena registrarlas en la lengua de mis ancestrales, para que las apreciaciones salgan más auténticas . Además de que la lengua de Cervantes es el mejor vehículo para blogar, en el sentido estricto de la palabra, o sea, vomitar o echar fuera todo lo que queremos poner en la red. Los “malandrines y follones” (como diría don Quijote de los corruptos funcionarios del reino presidido por los Austrias) para mí son los petrallas de todos los tamaños que se han adueñado del Brasil,  y que hacen cosas que francamente ni Mandrake entiende.

Primero una aclaración lingüística: los petrallas (neologismo que junta petistas y hermanos metralla) son aquello que en Colombia llamamos los mamertos, o sea los comunistas escondidos atrás de siglas las más variadas. Pero al fin y al cabo, comunistas. Estalinistas, trotskistas, maoístas, castristas.  Seres jartos por naturaleza, que son capaces de hacer que toda una comunidad pierda la libido. Entidades  jartísimas y corruptas. Funcionarios corruptos y, además, mentirosos “desde el comienzo”, como decía Jesucristo de Satanás. Toda esa fauna de la izquierda radical que aún piensa en hacer la revolución proletaria por estas tierras y que, desde la fundación del Foro de São Paulo por Fidel Castro y Lula, en la década de los noventa, pretenden darle una sobrevivencia ficticia al cadáver insepulto del comunismo, que fue derribado en el resto del mundo,  menos en la América Latina. “Cuando las ideologías están bien viejitas, vienen a vivir en Brasil”, dijo en cierta oportunidad el gran humorista brasileño Millôr Fernandes. Y de los petrallas se puede decir que encarnan la peor manifestación de la ideología marxista-leninista.

El año que pasó y que realmente muere con este fin de carnaval nos dejó una lección: los petrallas han instaurado la nueva versión de derechos humanos que pretenden venderle al electorado y al público en general: sólo valen los derechos humanos de los amigos o los de sus protegidos. Los de los otros ni siquiera se mencionan. La ministra de los Derechos Humanos del gobierno Dilma ha sido clara en eso. Sólo se pronuncia cuando los derechos humanos en cuestión son los de los miembros de su partido, o aquellos de los “descamisados” que los petrallas consideran representar. Pero imaginarse que los militantes petistas son sensibles frente a los derechos humanos de todos los brasileños es un “sueño de una noche de verano”, como diría Shakespeare. Claro que en esa cortedad de visión tanto los petrallas brasileños como los mamertos colombianos están de acuerdo. Los que defienden los intereses de las FARC en las “conversaciones de paz” de La Habana sólo piensan en el bienestar de la organización guerrillera y en la defensa de sus intereses estratégicos. Que  a Colombia se la lleve el diablo!

El PT ha puesto en funcionamiento, ya desde los dos gobiernos de Lula,  una estrategia para dominar totalmente a  la sociedad brasileña. Lula y sus consejeros elaboraron un plan totalitario para robarles a los ciudadanos de este país, de forma eficaz y casi automática, su privacidad, poniéndolos en manos de un Estado policial. Tal proyecto fue denunciado con claridad y coraje por el delegado Romeu Tuma Junior en su libro, lanzado a fines del año pasado en Rio e intitulado: Assassinato de reputações - Um crime de Estado (Rio de Janeiro: Topbooks, 2013, 557 páginas).

El proyecto no es nuevo en el universo más amplio del comunismo populista latinoamericano y ya funciona maravillosamente bien en la Venezuela chavista. Es bueno recordar que el Ministerio de ese país que trata de la identidad de los ciudadanos  y que guarda todas las informaciones relativas a lo que poseen y a lo que desean, funciona desde hace varios años en la Habana y no en Caracas. Los periodistas internacionales informan que en el país suramericano gobernado por Maduro hay cerca de 40 mil funcionarios cubanos haciendo el puente entre la sociedad venezolana y la burocracia totalitaria de Habana. Ese es uno de los motivos de las manifestaciones de protesta de los jóvenes venezolanos en las calles de las principales ciudades.

Pues bien: Romeu Tuma Junior afirma que en el Brasil Lula puso en funcionamiento un esquema parecido, haciendo de la Policía Federal el principal instrumento para la consolidación de esa entidad que se apropia de todas las informaciones de los ciudadanos y le da al Estado la posibilidad de instaurar contra cualquier persona procesos falsos, con miras a desmontar la oposición y a destruir los lazos de solidaridad entre las personas. Proyecto totalitario que ya Orwell imaginaba en su novela 1984 como siendo puesto en marcha por el Ministerio de la Verdad. El principal instrumento institucional es la Policía Federal convertida en policía del PT, además de otras instituciones que le estarían subordinadas como la Receita Federal.

El proyecto totalitario del PT contempla la creación de la identidad única en que aparezcan en un chip controlado por la Policía Federal todas las informaciones de cualquier ciudadano: identidad, número de identificación tributaria con acceso a todos los datos financieros de la persona física o jurídica, título de elector, número de la seguridad social, etc. Es el chip de los sueños de los totalitarios. No ha sido llevado a cabo por limitaciones presupuestales y porque el PT encuentra en el seno del Congreso aún quién se oponga a esa monstruosidad. Se suma a esto el control de la internet y de las comunicaciones, inclusive de los organismos de prensa.

Para Tuma Junior, Lula y los petistas encontraron una fuente de inspiración:  el mecanismo montado por el régimen militar para controlar movimientos sociales, del cual Lula participó en calidad de informante del régimen en los años 70 (con el alias de “Barba”). Claro que el mecanismo de información montado por el general Golbery do Couto e Silva, como el propio Tuma Junior afirma, tenía apenas un carácter de juntar informaciones de seguridad para el Estado. No constituía, de forma alguna, mecanismo totalitario para, a partir de las informaciones recogidas, montar falsos dossiés o entablar procesos judiciales fraudulentos (cosas que, por el contrario, los petistas han puesto en práctica sin ningún remordimiento. Una de las víctimas de esos procesos falsos ha sido el propio delegado Tuma Júnior, quien fuera Secretario Nacional de Seguridad Pública del gobierno Lula, pero que se indispuso con él al criticar la politización de la Policía Federal y la creación de los mecanismos fantasmas que han sido referidos).

En segundo término, yo considero que otra fuente de ese modelo totalitario es el  control total de las informaciones sobre los ciudadanos que ha sido montado en Habana, por el régimen chavista y con la colaboración de los hermanos Castro, y que los asesores de Lula conocen muy bien.

Entre éstos cabe mencionar a dos: los ex guerrilleros José Dirceu (que está preso en Brasilia con regalías semejantes a las que don Pablito Escobar tenía en su prisión de “La Catedral”, en las afueras de Medellín) y Franklin Martins (que actúa como consejero de prensa de Dilma Roussef).


Veremos en qué para todo esto en un país en que la gran prensa ha sido mexicanizada por el gobierno populista y corrupto de los petrallas y en que la oposición es tímida y no tiene agallas para decir todo lo que podría ser denunciado en la campaña presidencial que ya ha comenzado. Sólo restan las protestas de los jóvenes que salieron a las calles en Junio del año pasado y que pueden volver a ocuparlas con motivo de la Copa Mundo de Fútbol. Las redes sociales dan testimonio, actualmente, de la indignación de las nuevas generaciones con las prácticas corruptas y cínicas de los gobernantes.

domingo, 24 de março de 2013

CHAVISMO, POPULISMO E SANTERIA




Fica clara uma lição do drama sofrido pelo falecido presidente Chávez, da Venezuela, bem como pelo povo desse país irmão. Os homens passam, as nações ficam. O grande problema dos populismos (a mais recente variável do Patrimonialismo na América Latina) é que guindam às alturas líderes carismáticos, que passam a se considerar sobranceiros ao próprio povo que os colocou no altar da fama e que tentam pôr as instituições e as nações respectivas a serviço do seu projeto pessoal de imortalidade. A mumificação do líder carismático é o corolário natural desse processo.



Esse fenômeno, que era corriqueiro na Antigüidade, ao ensejo dos despotismos hidráulicos, muito bem estudados por Karl Wittfogel na sua clássica obra O despotismo oriental (1951) manifestou-se, no Antigo Egito, nos impérios pré-colombianos inca e asteca, no Império Chinês, após a unificação dos chamados “Estados combatentes” efetivada pelo imperador Chin, nos impérios sumero-babilônicos, etc. Era conhecida, nesses contextos, a macabra praxe da imolação coletiva dos funcionários reais e das suas famílias, ao ensejo da morte do líder. Prática que, diga-se de passagem, não deixaria de ser profilática na atual sem-vergonhice do patrimonialismo caboclo.



A primeira manifestação moderna da pretensão de imortalidade pessoal veio na trilha do patrimonialismo ibérico, ao ensejo do absolutismo da dinastia dos Áustrias, com Carlos V e Filipe II, que encontraram no pensamento contra-reformista a ideologia de que precisavam para a perpetuação no poder. O conluio entre poder absoluto da realeza e burocracia eclesiástica foi a resultante dessa simbiose entre religião e política, com os resultados muito bem conhecidos no Império espanhol, notadamente no México. Sofremos também no Brasil as conseqüências dessa mistura, no absolutismo piegas de dona Maria I, que levou ao patíbulo a Tiradentes e que perseguiu com mão de ferro os demais conjurados mineiros.



A pretensão hegemônica do líder carismático veio a ser sistematizada por Jean-Jacques Rousseau, que efetivou a síntese do pensamento totalitário no seu opúsculo intitulado O Contrato social (1763). O Legislador, para ele, seria o salvador, porquanto imporia a unanimidade e eliminaria o dissenso, condições da felicidade geral. Na América Latina, em perversa síntese juntou-se a tradição patrimonialista ibérica com o pensamento de Rousseau, o que produziu um reforço à idéia do poder total, que se manifestou no feroz patrimonialismo que tomou conta dos países hispano-americanos após as guerras da Independência. No Brasil, essa variável se concretizou, depois de proclamada a República positivista, com a eliminação dos que se manifestassem contra. Canudos e a saga do Contestado são expressão desse modelo.



No século XX, a concepção do poder total deixou de ser uma religião revelada para se transformar em ideologia, “a religião totalitária”. Ora, é desse teor o pano de fundo de crenças em que se alicerça o populismo. Chávez considerou-se, numa primeira etapa, o enviado de Cristo para apregoar, nas Américas, a Teologia da Libertação. Já num segundo momento, premido pela doença, apelou para um coquetel ideológico em que foram misturados elementos do cristianismo evangélico (praticado pela avó) e da santeria afro-caribenha. É sabido, como nos conta Beatriz Lecumberri na sua obra intitulada: La revolución sentimental (Caracas: Puntocero, 2012) que, na cerimônia com os paleros (assim chamados os chefes dos terreiros de santeria), o cadáver do Libertador Simón Bolívar foi exumado num ritual rigorosamente planejado, com a finalidade de que o líder doente pudesse se apropriar da imortalidade do herói. A resultante desse processo, num contexto fortemente patrimonialista como o venezuelano, é a radicalização do exército dos seguidores de Chávez (hoje estimado em perto de 120 mil camponeses e líderes sindicais armados nas denominadas “Milícias Bolivarianas”) que, certamente, farão muito barulho, causarão inúmeras mortes e dificultarão ao máximo a volta do país ao leito da normalidade democrática.



No Brasil não ficamos imunes a esse fenômeno de maluquice coletiva. Já estamos pagando a conta da era lulopetista, com a inflação que chegou, com a Petrobrás sendo cada dia mais descapitalizada, com a gastança federal da pupila do líder carismático (que levou a Roma imensa comitiva que se hospedou em hotéis de primeira “para facilitar os trabalhos”, segundo a alegação oficial) e com a nossa infraestrutura em frangalhos, depois de a petralhada ter torrado em políticas sociais sem rumo o caixa que tinha sido feito por FHC e que pagaria os investimentos que não foram feitos. Isso sem falar no “mar de lama” patrocinado desde a alta cúpula para pagar fidelidades no Congresso (no nosso “Presidencialismo de coalizão”). Para não mencionar o estalinismo da direção petista, que enfileira as suas baterias contra todo e qualquer um que se opuser ao projeto de hegemonia partidária, desde os Ministros do Supremo, até os jornalistas, blogueiros e empresas de mídia que não se afinem com a pretensão oligárquica. Para piorar as coisas, num momento em que o Brasil se atrapalha com montes de obras atrasadas para os eventos esportivos previstos, o líder carismático faz deslanchar antecipadamente a campanha presidencial, com o corriqueiro clima de palanque que já tomou conta do país e que impede uma administração transparente do dinheiro público.