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domingo, 3 de julho de 2016

EL CHAVISMO VISTO POR MARIO VARGAS LLOSA (UNA ENTREVISTA HECHA POR MARIA ISABEL RUEDA EN 2010)

Amigos, vale a pena recordar a magnífica entrevista feita pela jornalista colombiana Maria Isabel Rueda, ao escritor peruano e hoje Premio Nóbel, Mario Vargas Llosa. Essa entrevista foi divulgada por mim neste blog em 30 de Janeiro de 2010. Como radiografia do que Vargas Llosa pensa dos populismos latino-americanos, não perdeu a sua atualidade.


El escritor peruano Mario Vargas Llosa (nacido en 1936)

La periodista colombiana María Isabel Rueda le hizo recientemente al gran escritor peruano una entrevista, que fué publicada en la edición de El Tiempo, de Bogotá, el pasado 29 de Enero. Vargas Llosa (nacido en 1936) es, hoy en día, lo que podríamos llamar un "doctrinario" liberal: o sea, aquél que, a la moda de Guizot o de Benjamin Constant de Rebecque, tiende un puente entre su acción como escritor y la actividad política. Un analista de las instituciones y de las costumbres políticas, a partir de su obra escrita, acreditando en la validez, tanto de la acción pública, como de su misión como escritor. Toqueville tenía, también, mucho de ese espíritu, lo que lo llevó a participar, en varias oportunidades, en la política de su país, ora como diputado en la Asamblea Nacional Francesa, ora como Ministro de Estado. Como magistrado licenciado, entre otras cosas, el gran pensador francés escribió su clásica obra La Democracia en América.

Esa mezcla, por lo tanto, no es mala compañera: hay gente de gran talento que la ha practicado. En Brasil, es rica la tradición de liberales doctrinarios, comenzando por la élite que les dió sustentación a las instituciones del Segundo Reinado, como el vizconde de Uruguai, Paulino Soares de Sousa, o el filósofo oficial del Imperio, Domingos Gonçalves de Magalhães, vizconde de Araguaia. A lo largo del siglo XX, no se perdió esa bella tradición. Diría que fueron Silvio Romero y Tobías Barreto, los dos mayores ícones de la Escuela de Recife, los que inauguraron esta práctica doctrinaria en el período republicano.

Durante las últimas décadas, se han destacado como doctrinarios liberales el añorado Miguel Reale (1910-2006), Ubiratan Macedo (1937-2007), Roberto Campos (1917-2001), José Guilherme Merquior (1941-1991), Donald Stewart Jr (1931-1999), Og Leme (1922-2004), etc. En la actualidad, dos figuras brillan en esa noble tarea, de darle alma a la política (a la luz de los ideales liberales), a partir de las creaciones en el campo del pensamiento: Antônio Paim (nacido en 1927) y José Osvaldo de Meira Penna (nacido en 1917). Éste como embajador que fuera del Brasil en varios países y como fecundo ensayista. Paim, como pensador y en su calidad de formador de un nuevo grupo de estudiosos de la realidad brasileña, y también como disciplinador de la nueva generación de actores políticos que se han aglutinado al rededor de las banderas del liberalismo.

En el plano más amplio de la creación literaria aliada a la ensayística política, es Vargas Llosa, hoy en día, en el universo latinoamericano e ibérico, uno de los autores que mejor encarnan esta vocación de "liberal doctrinario".

A la pregunta de María Isabel Rueda acerca de qué está escribiendo en la actualidad, Vargas Llosa responde: "Estoy terminando una novela que probablemente se llamará El sueño del celta. Está inspirada en un personaje histórico irlandés que se llamó Roger Casement."

Abordando el tema de la política, la periodista colombiana idaga: "En esta entrevista le voy a hablar solamente de política. ¿Tengo su permiso?" - "¡Qué remedio! - responde el escritor peruano - Ya estoy acostumbrado, porque a los escritores les hacen más preguntas políticas que literarias".

Pregunta de María Isabel Rueda: "Hace 20 años usted fue candidato presidencial en el Perú. ¿Hoy está retirado de la política activa?" - "Estoy retirado de la política profesional - responde Vargas Llosa -. Yo no soy candidato a nada. Pero no estoy retirado de la participación política como escritor. Escribo sobre política, opino, eso lo he hecho siempre. Y bueno. Nací como escritor en una época en la que era impensable que un escritor le diera la espalda a la política. En los años 50, cuando yo comencé a escribir, estaban de moda las ideas de los existencialistas franceses. CamusSartre... Y con la literatura uno podía influir en la historia. Me acuerdo siempre de lo que decía SartreLas palabras son actos. Escribiendo, uno puede hacer una marca en su tiempo para la historia. El escritor no debe vivir como si estuviera fuera de la historia, del tiempo. Va defendiendo aquello en lo que cree, criticando lo que le parece criticable, entonces yo nací con la idea de que con la literatura se podía cambiar la realidad, se podía modificar la vida, y esas ideas hoy en día parecen ingenuas. Pero yo no creo que la literatura sea gratuita. La literatura deja de todas maneras un sedimento que influye en la historia. Hay un tipo de literatura que refleja esa convicción y creo que yo la he practicado toda mi vida y voy a seguir practicándola".

En relación con el tema candente de la tercera elección consecutiva de Uribe, el escritor peruano es prudente al responder, pero no por eso menos claro. Sus palabras al respecto: "No creo que tenga nada que recomendarles a los colombianos, ustedes saben muy bien lo que tienen que hacer. Pero vamos a situar el tema colombiano en el contexto latinoamericano. Para comenzar, Colombia no es un país que va mal. Va bien. Mal va Venezuela, mal va Ecuador, mal va Nicaragua. Y creo que es la primera vez, desde que tengo uso de razón, que digo que el gobierno del Perú va bien. Alan García lo está haciendo bien, como lo está haciendo bien Calderón en México, a pesar de todos los problemas. Y Colombia ha dado una batalla exitosa contra el terror, contra el narcotráfico. El presidente Uribe es un gran estadista, que seguiría cumpliendo un papel fundamental precisamente porque sale con una gran popularidad, y además creo que no hay líderes providenciales. Colombia tiene a varias personas que pueden hacerlo perfectamente bien y seguir con esa misma política, pero incorporando gente nueva, joven. Esa es mi modesta opinión, a partir del gran respeto que yo tengo por el presidente Uribe".

La periodista indaga acerca de lo que piensa el escritor peruano en relación con los proyectos de ley que no pocos gobernantes latinoamericanos han puesto sobre el tapete, tendiendo a mudar las normas electorales, con vistas a la reelección. - Vargas Llosa es contundente y objetivo en su respuesta: "No creo que se puedan cambiar las reglas del juego cuando uno está montado sobre el caballo. Ellas se pueden cambiar hacia el futuro, si es necesario, pero no se pueden cambiar en beneficio de uno mismo. Eso lesiona el principio básico de la cultura democrática. El principio de la alternancia es una cosa fundamental de las democracias, porque garantiza su renovación. Un Presidente, un sistema, un partido no puede enquistarse en el poder sin que el poder empiece a dañar el sistema mismo. El caso de Colombia es muy interesante. Es un país en que a pesar de haber experimentado una cosa tan terrible como una guerrilla feroz, poderosa, no se destruyó la sociedad, no se destruyeron las instituciones, ha habido libertad de prensa, ha funcionado la justicia, seguramente de manera deficiente pero ha funcionado. Normalmente en un país latinoamericano agobiado por la guerrilla, los narcotraficantes, eso hubiera terminado en una dictadura. En Colombia no ocurrió. Porque hay una tradición legal, institucional, que es un maravilloso activo para este país. Eso hay que preservarlo, no hay que deteriorarlo, porque cuando empieza a deteriorarse, no para. Es una bola de nieve. No queremos que Colombia se convierta en Venezuela, en Ecuador o en Bolivia. ¿No es cierto?"

Otra pregunta de María Isabel Rueda: "A pesar de que usted, como muchos colombianos, cree que el presidente Uribe ha sido un magnífico gobernante, estamos muy solos en el contexto latinoamericano. Eso se debe... ¿a qué?" - Al respecto, Vargas Llosa responde: "Colombia ha vivido un problema de guerrilla, una guerrilla que tiene una extraordinaria maquinaria de propaganda internacional, que funciona muy bien en el extranjero, y esa es la verdad. Pero pese a todo ello yo creo que la realidad ha empezado a imponerse. Los reveses que han sufrido las Farc y el Eln, el rescate de rehenes, todo eso ha ido cambiando un poco esa imagen estereotipada de los guerrilleros heroicos, románticos, idealistas, que luchan contra gobiernos autoritarios. Eso, afortunadamente, y es obra de Uribe, ha ido cambiando en los últimos años. Y cuando se hace el balance país por país, Colombia es uno de los que están mejor, y eso es un gran progreso. Algo que también se puede decir del Perú, de verdad. Hay problemas enormes pero por lo menos el rumbo es el que conviene. Hay una economía que está creciendo gracias a esa fórmula virtuosa que es la única que trae progreso, que es la democracia política y la libertad de mercado. No hay otra forma".

Una "pergunta cabeluda" de la periodista colombiana al escritor: "¿Cree fundados los temores de que Chávez pueda atacar a Colombia?" Respuesta de Mario Vargas Llosa: "Sí. De Chávez se puede esperar cualquier cosa. Es un demagogo, tiene una visión completamente megalómana de sí mismo como el salvador, el redentor, del Bolívar revivido. Es una persona que está destruyendo a su país. Ha llevado a Venezuela a una situación absolutamente crítica, tiene la inflación más alta de América Latina, ha tenido que hacer una devaluación del 50 por ciento, con lo que eso significa para la clase trabajadora, una especie de cataclismo. El país se le está deshaciendo, la oposición está activa y fuerte pero por desgracia no unificada, sin un líder, pero es una oposición muy grande. Para tratar de recrear artificialmente la unidad nacional, él puede hacer todo. Incluso, la locura de invadir a Colombia. Y nosotros, los países donde hay democracia, donde se está justamente prosperando en la legalidad y la libertad, tenemos que defendernos de alguien que no solo es un peligro nacional sino también continental. Porque además es una persona que utiliza los recursos venezolanos para sobornar gobiernos, subvencionar grupos terroristas, es un factor de desestabilización sistemática continental. Entonces, todo lo que se haga para frenarlo y contenerlo es positivo".

La periodista colombiana indaga, a seguir, acerca del papel que Vargas Llosa considera que debe tener el Brasil en la actual coyuntura latinoamericana, como mediador en un proceso que muestra varios puntos de radicalización Esta es su pregunta: "¿Usted echa de menos, como los colombianos, un papel más protagónico en defensa de la democracia del presidente Lula da Silva?" - Respuesta del escritor peruano: "Esa es una buena pregunta. Mire. El caso del presidente Lula es también muy positivo. Hace unos años, cuando apenas era candidato, tuve oportunidad de escucharlo en una reunión de líderes políticos y a mí se me pusieron los pelos de punta de solo pensar que ese señor pudiera ser presidente del Brasil. Porque su visión de la historia y de la sociedad era absolutamente primaria y si hubiera intentado ponerla en práctica desde el poder, habría arruinado al Brasil. Y una de las mejores cosas que le ha sucedido al Brasil es la transformación de Lula. Comenzó un poco antes de subir a la presidencia, pero ya en el poder, en lo que se refiere a la política interna ha sido un modelo de democracia política, de libertad de mercado, de apertura de fronteras, de gran impulso a la empresa privada. Ahora: su política internacional es absolutamente criticable, porque no se compadece con los enjuagues en los que ha estado con el señor Chávez, con el señor Fidel Castro. Él compensa su política socialdemócrata interna con una semi política revolucionaria internacional. Ahí veo una incoherencia. Hay que aplaudirlo en su política interna pero criticarlo en su política internacional, porque una cosa no es compatible con la otra. Por desgracia en América Latina suele ser muy frecuente. Buenos gobernantes dentro de sus países, pero hacia fuera tratan de ganar bazas frente a la izquierda, que siempre los aterroriza. Siguen el viejo consejo francés de que no hay que tener enemigos a la izquierda (pas des ennemies a gauche). Entonces, esa es una inmoralidad, y es sobre todo una traición con los países que están sometidos al populismo, a la demagogia, que están luchando por tener una democracia moderna, una democracia sensata. Vamos a ver qué pasa en estas elecciones en Brasil. Va a ser muy interesante. Hay un candidato de oposición que fue brazo derecho de Cardoso,un magnífico presidente. Serra es una persona de coherencia democrática impecable".

En cuanto a si Vargas Llosa encuentra, entre los políticos jóvenes de Colombia, a alguien que pudiera suceder a Uribe con la misma competencia, el escritor responde lo siguiente: "Creo que tienen muy buenos dirigentes políticos, de profundas convicciones democráticas, que van a continuar con lo que ha sido lo mejor de la política del presidente Uribe. Ustedes han tenido a un magnífico Ministro de Defensa, por ejemplo, que le ha dado golpes contundentes a la guerrilla. Está también Noemí Sanín, que estoy seguro de que sería una magnífica presidenta de Colombia y que no haría ninguna concesión a los temas centrales. Yo creo que Colombia tiene suficientes líderes para una renovación política que no limite, sino que refuerce el sistema democrático".

La entrevista de María Isabel Rueda termina con la pregunta que no podía faltar, frente a un escritor en cuya obra las relaciones entre eros y poder aparecen en un punto de destaque. Indaga la periodista colombiana lo siguiente: "¿La política tiene algo de erotismo?" - He aquí la brillante respuesta del escritor peruano: "No es el tipo de erotismo que a mí me gustaría practicar (risas). Yo prefiero más el erotismo de tipo tradicional y ortodoxo. Pero sí hay políticos que gozan sexualmente de la política. No solo intelectualmente, culturalmente, sino sexualmente. Hay una especie de encandilamiento sexual con el poder. Pero generalmente no son los líderes democráticos los que tienen esos espasmos eróticos con el poder. La democracia los premia, los controla, les pone muchas cortapisas, les impone contrapoderes. Pero imagínese un hombre como Trujillo, en el que soy casi un especialista [el escritor se refiere a su novela, de 2000, titulada: La fiesta del Chivo] . Gozaba mucho con el poder. Era casi una relación que excitaba todos sus sentidos, sus instintos. Sin ninguna duda participaba la líbido en su relación con el poder y sobre todo en su posición de dominio sobre una sociedad a la que amaestraba, organizaba, desorganizaba, sorprendía. Era la relación de un amante dominador con una amante sometida".

segunda-feira, 21 de setembro de 2015

A CIVILIZAÇÃO DO ESPETÁCULO OU A CULTURA DO EFÊMERO, SEGUNDO LEONARDO PROTA

Sem dúvida que uma das circunstâncias essenciais do homem-massa estudado por Ortega y Gasset seja a sua condição de efemeridade, ou do que se convencionou em chamar, no Brasil, dos “quinze minutos de glória”. Já mais ninguém tem tempo nem interesse para tratar das coisas duradouras. Platão, nos dias de hoje, ficaria desempregado. E os sofistas, certamente, encheriam as burras, nestes tempos raivosos de lulopetismo pragmático, que tudo quer menos profundidade. O que interessa é curtir o momento. E mais nada. Mesmo que, à custa da satisfação passageira, todo um país caia na sarjeta. Vargas Llosa, em criativa análise, denominou esse espírito de imediatismo de a “civilização do espetáculo”, que é justamente o título do seu livro mais recente.

Gilles Lipovetski, por sua vez, analisou essa síndrome como a valorização do efêmero, na moda, na maquiagem, na passageira condição de homens e mulheres que unicamente desejam as luzes da ribalta nas baladas e festinhas da society.  É a síndrome da morte do herói jovem na guerra interminável do tráfico, nas nossas violentas sociedades consumidoras e produtoras de drogas, tão bem dramatizado no filme “Rodrigo D” de Víctor Gaviria. Morrer de velho virou coisa rara nos meios marginais dominados pelo tráfico na Colômbia, no Brasil, em Honduras, na Guatemala, no México. O que interessa aos jovens miseráveis de favelas e becos é o sucesso meteórico graças aos rápidos dinheiros da droga, que de tão abundantes deixaram no chinelo a velha disciplina do trabalho e da poupança.

Pablo Escobar e os seus colaboradores audazes e assassinos, os “Pepes”, queriam justamente isso: o giro rápido do negócio, a desfaçatez do consumo suntuário à luz de todos, a conquista de belas mulheres e a morte violenta como condição da luta de todos contra todos. O mais violento se impõe. E a sua vida, como o seu reino, são efêmeros. Eis a virtude da breguice heroica das nossas miseráveis sociedades que alimentam e admiram o ideal do narcotraficante bem-sucedido. A morte instantânea na guerra do tráfico, nas sociedades latino-americanas, ergueu-se como o ideal que os gregos chamavam de “bela morte”. Que não é mais, como na narrativa épica de Homero, a coragem de morrer jovem na defesa da Polis. É a desgraça de morrer jovem tendo-se enriquecido rapidamente no negócio da morte.

O lulopetismo e os seus asseclas, no Brasil, de forma menos heroica, estão chegando a coisa parecida. Dom Quixote, nas nossas bandas, aparece mais como Sancho Panza. O desejo profundo da militância petralha era o “puder” a qualquer preço. Conseguiram chegar lá. Mas convenhamos que é impossível se manter eternamente no comando do Estado, mediante a prática da “cleptocracia”, tão oportunamente denunciada de forma corajosa pelo ministro Gilmar Mendes. Mas o que interessa, na cabeça dos militantes, é a curtição do poder, na efêmera circunstância dos holofotes do momento. O poder, antes de tudo. Para desfrutá-lo sem pejo e sem ética, como a prefeita periguete que, na cidadezinha miserável do Maranhão que a elegeu, fugiu após ter roubado o dinheiro da merenda escolar. O que interessava era ter feito a plástica desejada, ter comprado carrões e, logico, ter postado o instante escorregadio de sucesso na selfie brega que percorreu o mundo. Sucesso instantâneo que não busca aprofundamento das ideias e dos sentimentos, mas apenas surfar na onda dos bites fugazes. É a aceleração da transitoriedade permanente na tresloucada carreira das mídias sociais. A internet potencializou violentamente essa sensação de fugacidade.

Leonardo Prota, o amigo que preside com brilhantismo a Academia de Letras de Londrina, na sessão do passado 13 de Setembro fez uma bela alocução sobre o tema que venho tratando nesta breve apresentação. Divulgo a seguir, neste espaço, o texto com que o meu amigo nos presenteou nessa memorável sessão.


"A MUDANÇA DE PERFIL DOS GRANDES ESCRITORES"



Em nossa reflexão sobre “Leitura: explicitações e implicações”, encerramos o primeiro tópico (em que evidenciamos que o essencial numa boa leitura é adquirir familiaridade com conceitos), afirmando que, em nosso tempo, o escritor consagrado tem audiência limitada: Desapareceu o “intelectual” que se atribuía a função de “profeta”.

Passamos, hoje, à análise do segundo tópico: “A mudança de perfil dos grandes escritores” em que Vargas Llosa discute o assunto. Ele esclarece com propriedade que não se trata do desaparecimento dos escritores consagrados, em sua totalidade, mas de uma determinada categoria. Escreve: “Em nossos dias não existe uma única daquelas figuras que, no passado, à maneira de um Victor Hugo, irradiavam um prestígio e uma autoridade que transcendiam o círculo de seus leitores e do especificamente artístico e delas fazia uma consciência pública, um arquétipo cujas ideias, tomadas de posição, modos de vida gestos e manias serviam de padrões de conduta para um vasto setor.”

A seu ver, o clima histórico que favoreceu o seu aparecimento  resultou do encaminhamento que teve o racionalismo promovido pelo chamado Século das Luzes, “quando os filósofos deicidas e iconoclastas, depois de mata Deus e os santos, deixaram um vazio que a República teve que encher com heróis laicos.”

Com a expansão do desenvolvimento material, que trouxe como consequência o nivelamento dos cidadãos e o esmaecimento do papel das elites, desaparece esse tipo de intelectual.  Num primeiro momento, considerava que a televisão seria o grande instrumento da democracia.

Entendia, então que “essa dessacralização da pessoa do escritor não  me parece uma desgraça; pelo contrário, põe as coisas no seu lugar, pois a verdade é que não implica que quem assim está dotado para a criação literária goze de clarividência generalizada.”

Mais tarde, em 1994, a posição de Vargas Llosa era a seguinte: “Em vez de se deprimir ou se considerar um ser obsoleto, expulso da modernidade, o escritor de nosso tempo deve, isso sim, sentir-se estimulado pelo formidável desafio que significa criar uma literatura que seja digna daquela,  capaz de chegar a esse  imenso público potencial que o espera, agora que, graças à democracia e ao mercado, existem tantos seres  humanos que sabem ler e podem comprar livros, coisa que jamais aconteceu no passado, quando a literatura era, com efeito, uma religião, e o escritor um pequeno deus ao qual rendiam culto e adoravam “as imensas minorias”. Que a cortina fechou-se para os escritores pontífices e narcisos, não há dúvida. Mas o espetáculo pode ainda continuar se seus sucessores conseguirem que seja menos pretensioso e muito divertido.”

Penso que seja oportuno lembrar que Mario Vargas Llosa, nascido no Peru em 1936, e hoje divide seu tempo entre Londres, Paris, Madri e Lima, é um dos mais importantes escritores da atualidade, autor de uma extensa obra literária, vencedor de prestigiosos prêmios, entre eles o Prêmio Nobel de Literatura.

No livro que ele publicou em 2012, com o título de “A civilização do espetáculo – Uma radiografia do nosso tempo e de nossa cultura”, Vargas Llosa considera que aquilo que os meios de comunicação colocaram em lugar da cultura que erigimos no passado reduz-se progressivamente a alimentar as paixões baixas dos comuns dos mortais.Vejamos, ainda que resumidamente, em que consiste essa reação.

A civilização do espetáculo não substitui a cultura.

No livro indicado, Vargas Llosa demonstra que existe hoje, toda uma linhagem de obras, - majoritariamente de origem francesa -, que preconiza a substituição  dos valores tradicionais  por algo que chega a reconhecer-se como contracultura. Entre vários autores, menciona  Frederic Martel , “Mainstream” . (Paris: Flammarion, 2010). A corrente principal (mainstream) seria a prevalência do entretenimento. Indica Vargas Llosa : Martel não se preocupa de livros “nem de pintura ou escultura, nem de musica ou dança clássica, nem de filosofia e humanidades em geral, mas exclusivamente de filmes, programas de televisão, videogames, mangás, shows de rock, vídeos e tablets, bem como das “indústrias criativas” que produzem, patrocinam e promovem, ou seja, das diversões do grande público que foram substituindo a cultura do passado e acabarão por liquidá-la.”

Destaca que o autor vê com simpatia essa transformação. Parece-lhe que “arrebatou a vida cultural à pequena minoria que antes a monopolizava e a democratizou, pondo-a ao alcance de todos”. E ainda que os conteúdos dessa nova espécie de cultura estariam em consonância com os avanços científicos e tecnológicos em geral.
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No entendimento de Vargas Llosa essa realidade não tem merecido a necessária atenção de parte da sociologia e da filosofia. O certo é que a imensa maioria do gênero humano “não pratica, não consome nem produz outra forma de cultura que não seja aquela que, antes, era considerada pelos setores cultos de maneira depreciativa, mero passatempo popular, sem parentesco com atividades intelectuais, artísticas e literárias que constituíam a cultura”. Na visão de Martel essa já teria morrido, sobrevivendo apenas em pequenos nichos sociais, sem influir de modo algum o que se transformaria no fluxo principal.

Afirma Vargas Llosa: “A diferença essencial entre a cultura do passado e o entretenimento de hoje é que os produtos daquela pretendia transcender o tempo presente, durar, continuar vivos nas gerações futuras, ao passo que os produtos deste são fabricados para serem consumidos no momento e desaparecer, tal como biscoitos ou pipoca. Tolstoi, Thomas Mann e ainda Joyce e Faulkner escreveram livros que pretendiam derrotar a morte, sobreviver a seus autores, continuar atraindo e fascinando os leitores nos tempos futuros. As telenovelas brasileiras e os filmes de Hollywood, ainda com os shows de Shakira, não pretendem durar mais que o tempo da apresentação, desaparecendo pra dar espaço a outros produtos geralmente bem sucedidos e efêmeros. Cultura é diversão e o que não é divertido não é cultura”.

O ponto fraco desse movimento, diríamos nós, consiste em que a vida não se reduz a entreter-se. A sociedade em que vivemos não é a sociedade do entretenimento. O mundo do trabalho é extremamente competitivo. Não basta ter domínio do funcionamento do tablet ou do celular para assegurar-se um emprego, ainda que vinculado ou dependente da informática.  A autêntica formação profissional não pode prescindir do hábito da leitura e do estudo. O conhecimento não irá sustentar-se graças à simples habilidade em acessar informações.

A par disso, há duas outras circunstâncias que atuariam no sentido de contrapor-se ao mencionado movimento.

A primeira delas diz respeito à perspectiva de desenvolvimento do ensino de nível superior, na previsão do conhecido estudioso norte-americano Nathan Harden, que afirma que o grande desenvolvimento a verificar-se diz respeito ao ensino à distância. As grandes universidades norte-americanas e europeias passarão a ter milhões de alunos, em consequência do que desaparecerão em grande parte os Campi.

Na mencionada modalidade de ensino, o primeiro passo há de consistir em instruir o aluno quanto às formas de estudar. O ensino à distância repousa em dois instrumentos simultâneos e imprescindíveis: um texto de excelente qualidade e um sistema tutorial eficaz. De parte do aluno, se não aprende a estudar não saberá tirar proveito do material de qualidade a que terá acesso, notadamente, de um lado, em adquirir a habilidade de apropriar-se do essencial e, ao mesmo tempo, tirar partido  da possibilidade da acesso ao autor.

A segunda consiste em que na Internet não estão acessíveis apenas os textos simplistas e de informação mínima e superficial. Pode-se acessar material de outra índole, facultados por sites e instituições renomadas.

Na própria televisão, em especial na TV a cabo, há filmes culturais de excelente qualidade. Para citar apenas os ingleses, a BBC e a Open University produzem material de valor excepcional.

Quanto à produção cultural, com exceção talvez da arte plástica contemporânea – que parece ter sucumbido de forma irreversível à mediocridade -, os grandes museus mantêm acesso ao notável patrimônio histórico acumulado pela arte do Ocidente. No que respeita ao cinema, Hollywood enveredou pelo caminho da produção em massa, embora abrigue atores de excepcional qualidade, acha-se ao serviço exclusivo do entretenimento vulgar. Contudo, o cinema europeu tem dado provas da capacidade de resistência.

Na preservação e desenvolvimento do nosso patrimônio musical, sobrevivem tanto nos Estados Unidos como na Europa, instituições que continuam impávidas na sua trajetória, a exemplo do Carnegie Hall.

Registre-se, igualmente, que nos Estados Unidos, o Endowment for Humanities, mantido pelo governo federal, realiza um trabalho notável no âmbito da cultura geral.